EL ARTE RELIGIOSO  DE LA IGLESIA DE SAN JORGE EN EL MUSEO DIOCESANO:

Desde hace más varios años se encuentran depositadas en el Museo Diocesano de Santillana del Mar varias obras de arte, pertenecientes a la parroquia de San Jorge de Penagos, cuyo interés artístico vamos a comentar.

 

Una pieza muy valiosa es la Cruz Procesional, de plata en su color, cuya forma y decoración es plenamente renacentista a pesar de las reminiscencias góticas de los cabos flordelisados que rematan los brazos. Sus dimensiones son 84 x 45 cm.

La decoración del campo es en bajo relieve de motivos platerescos (tallos vegetales, floreros y formas geométricas) así como tondos circulares en cada uno de los extremos, representando bustos de los Santos Padres de la Iglesia. La macolla o nudo presenta forma de capilla arquitectónica de 2 alturas de planta octogonal con sus correspondientes medallones fundidos que hacen referencia a los Evangelistas y a los Apóstoles.

Aunque carece de marcas de autor y procedencia, es muy probable que fuera realizada en algún taller de Burgos, hacia 1.570. Este modelo de cruz va a repetirse con cierta frecuencia, aunque en otros metales más modestos, en diferentes pueblos de nuestra región.

 

 

 

Cruz Procesional Renacentista

Tabla Pictórica que representa a San Jorge.

Otro elemento de gran valor es la tabla pictórica que representa a San Jorge.

Hace unos años al remontar el retablo mayor para su restauración, apareció, tras la hornacina central de dicho retablo, y apoyada contra el muro, una excelente tabla pictórica que, sin duda, fue la primera decoración que tuvo el templo, como referencia a su patrón en el presbiterio. Sus dimensiones son 148 x 158 cm. ; y presenta claras muestras de haber estado enmarcada, quizás en un retablo o en un tríptico.

 

La pintura representa a San Jorge, a caballo, alanceando al dragón; en un segundo plano, a la izquierda, aparece la princesa; y, al fondo, en la torre de un castillo, sus padres contemplan la escena.

El escorzo de San Jorge, la gradación de luz y color, la claridad de líneas, el estudio anatómico, sobre todo en el caballo, la incipiente perspectiva lineal, la arquitectura gótica, y la voluntad de realismo y concreción en el detalle, son elementos característicos de la pintura flamenca, que se combinan con algunos rasgos todavía deudores del estilo internacional (estilización del santo, paisaje conceptual ...). La extraordinaria potencia del caballo en primer plano deriva también de modelos flamencos, y nos indica que estamos ante la obra de un notable pintor, quizás hispano-flamenco, formado en los primeros años del siglo XVI, que sigue anclado en la tradición flamenca, ajeno a las corrientes renacentistas italianas.

No se conoce cómo pudo llegar a Penagos, ya que no se ha conservado documentación de la época, pero debió pertenecer a la anterior iglesia, porque la actual se construyó unos 80 años más tarde de la realización de esta pintura.

 

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